lunes, 7 de julio de 2008

Sombras de Plata

Las sombras se pisan la una a la otra y sueltan gritos mudos, el movimiento de la saetilla atropella los segundos uno a uno, y ellos sólo son capaces de lanzar un grito tan leve como cada uno de ellos mismos, que ningún humano es capaz de escuchar. Las ausencias empapan cada esencia y las lágrimas de las almas hermanas mojan el corazón mismo y borran cualquier sonrisa que pueda haber sido dibujada.

Días como hoy, me hacen pensar que los deseos son privilegio de los personajes en la imaginación y que la magia se desvanece cuando cambia de medio desde la fantasía hasta la realidad, llevando a pronunciar despedidas y rompen las voces de los instrumentos y se acomodan en la partitura como un largo silencio que ni el grandísimo director podría romper.
El presente hace las cosas tan pesadas como el acero mismo, nos acerca más al piso y hace que nuestro corazón lata más rápido al intentar cargala, el efímero presente hace que las situaciones nos demuestren que estamos vivos y que cargamos con el peso de las acciones. Hoy, hablando en pasado, descubro que las palabras son las más frágiles, que las "situaciones de peso" corrieron junto al viento y que la levedad del segundo que acaba de pasar, marca cada aliento que exhalo y cada latido por el que trabajo.
¿Acaso el corazón se arruga a la par que la piel de los rostros?¿Acaso nuestras almas envejecen mientras el grito de los segundos se marca?

¿Soy capaz de separar la mirada de la sombra y notar la luz que la proyecta?

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