
En medio de la oscuridad alcanzo a verla, ella camina despacio y asegurando su espacio, fijándose en cada uno de sus movimientos y concentrada en pisar justo en el punto que es. Somos muy frágiles, y acá es cuando lo notamos, cuando la vemos caminar con miedo a caer y únicamente pensando en poner cada uno de sus paso justo en el hilo que la separa de lo que, para ella es un inmenso vacío.
El frío es insoportable y el miedo llena los espacios que quedan vacíos entre el hilo. El ambiente que antes era cristalino se ha convertido en escarcha y el miedo invade cada uno de mis sentidos mientras ella se acerca.
Baila un vals desconocido para mí mientras se acerca y me mira, sus ocho extremidades caminan en una coordinación perfecta que sólo puede lograr quien conoce muy bien su territorio, y cómo no conocer el lugar que ella misma tejió? cómo no encontrar la armonía en la transparencia y la finura que hoy nos resiste a ambas?
Cada vez la siento más cerca, y sé que se acerca por mí, que está acá para mí, ¡qué irónico es el baile de los desesperados!¡esta es la sátira incomprensible de la música que me embriaga mientras llegan mis minutos!.
Los movimientos se hacen más dificiles que nunca y la siento encima mío. Siempre pensé ser mayor, volvemos otra vez al engañoso ego que aplaca y nos calma con una hermosa mentira, y acá está ella, con su valentía y su fuerza sobre la mía, con su elegancia y su armonía que me seda y me enamora, mientras me acaba.
Con más fuerza aún intento moverme, ocho negras patitas sobre mi cuerpo desnudo me aterrorizan, pero estoy rodeada de sus cristales tejidos, soy su mariposa enzarzada esta noche y aunque no vea mi cárcel debido a su finura, me soporta y me aleja de un vacío impenetrable y asímismo me ata a mi verdugo.
No veo su hilar porque está en todo lado, no entiendo los lazos porque lo invaden todo, porque están en mi respiración y en la de ella, no encuentro una lógica porque está más allá de los susurros olvidados... por más que intente acá se acaba la guerra de palabras y la cruzada se extingue con el último beso. No sé por donde se teje, porque se confunde con mi pelo, con mis manos, con mi miedo y mis deseos, no sé distinguir entre su telaraña, su aire, ella y yo...
Y aunque luche
y aunque sueñe
y aunque intente alejarla
soy de ella, soy su instinto, soy su secreto
porque, hace tiempo dejé de ser su mariposa atrapada
y finalmente me convertí en su casa, su realización, su tiempo y su secreto. Hoy somos lo mismo, su telaraña y yo.
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