miércoles, 23 de enero de 2008
Composición entre picardía y sensatez... un intento por describir a Juan
Él siempre está ahí, posando como para una cámara de cine, pero frente a un espejo de dos metros que hay en nuestra casa, pensando en un peinado que se debata entre lo imprudente, travieso y encantandor con el cual pueda simplemente levantar las miradas de todas las niñas que apenas comienzan a vivir su juventud.Con tán sólo 12 años de sonrisas y juegos, y una estatura que supera por muy poco el metro con 50, Juan Pablo, cuestiona su ambiente y tiene destellos de madurez que son dificiles de aceptar en un niño de tan corta edad, pero él no es un adulto en miniautra y está lejos de serlo, con una sonrisa todo el día la cara, bien sea por la travesura que acaba de cometer o por la que crea en su pensamiento en ese instante, él siempre tiene algo nuevo que aportar, algo nuevo con que contar, o simplemente algo nuevo de lo cual se reirá hasta que consiga otro tema que le haga gracia.Su cabello es simplemente una de las muchas formas de mostrarnos la luz radiante que lo invade, castaño claro y hasta el largo que le permiten sus padres, aunque si por él fuera jamás lo cortaría, un estilo de Sansón, pero dejando a un lado la fuerza física y pasando en cambio, a los campos de la atracción y la elegancia.Sus ojos, jugando con los colores del día y de la ropa con que se viste, con un aire pueril y juguetón, destellan picardía pero a la vez inteligencia, crítica hacia lo impuesto y lo que no le convence, intenta romper los paradigmas y mostrar su esencia haciendo, como él dice "lo que quiere" y viviendo cada instante a ritmo de una canción con ritmo rockero o un videojuego que lo hace gritar y saltar.Aunque, con cuatro años de experiencia menos que yo, o tal vez cuatro años más vital, Juan Pablo, es una compañía encantadora, con la que se ríe, se canta, se baila y se charla con una mente que prueba lo adulto sin dejar de ser un niño pícaro, y mientras escribo, lo oigo jugar y estrellarse virtualmente con la policía que lo persigue por ser un gran prófugo de la justicia, y pienso que Juan Pablo, es mucho más que un niño, es una luz que llegó para iluminar, compartir y en especial, hacer travesuras a todos los que andamos por este camino, o por "el gran laberinto" como se titula uno de sus libros favoritos, junto a él.

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